jueves, 13 de diciembre de 2007

Encontramos un municipio carente de información”

Lo dijo el intendente de Bañado de Ovanta, y agregó que borraron los programas de computación, y desactivaron las redes informáticas.
Elpidio Guaráz, intendente de Bañado de Ovanta, departamento Santa Rosa. Como recibió el municipio del que se hizo cargo el lunes último, “lamentablemente encontramos un municipio carente de información, cosas perdidas, programas de computadoras borrados, redes de computación desactivadas. Cada uno tuvo que traer los insumos de librería (abrochadores, papeles), desde su casa, porque aquí no encontramos nada. Pero vamos a salir adelante, sin mirar hacia atrás, para no perjudicar a la comunidad”. “Mi relación con el intendente anterior, no es mala, los que estuvieron mal fue la gente de secretaría, porque parece que les molestó mucho perder las elecciones”, dijo.“El día lunes pude acceder a información de la planta de personal, las cuentas bancarias, y las deudas, que no son muchas. Y Ya hemos tenido reuniones con los vecinos, y con la gente de la Biblioteca Luis Franco”, contó Guaráz, al tiempo que puntualizó: “Apuntamos a mejorar la calidad de vida de los vecinos, trabajar para el crecimiento y desarrollo del pueblo, a través de la obra pública municipal, que será coordinada con el gobierno de la provincia, y la Nación, y esto generará también empleos para la zona. Aportaremos a la Salud Pública, ya que en nuestra comunidad hay mucha desatención en ese sentido. Y profundizaremos en el tema cultural, y turístico”.

Argentina reclamó a Inglaterra la soberania nacional de las Islas Malvinas

La Cancillería argentina reiteró a Gran Bretaña que cumpla con los mandatos de la ONU sobre negociaciones bilaterales en relación a la soberanía sobre Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y espacios marítimos circundantes

Los hombres como el Che

Son muchos los recuerdos que nos dejó, y es por eso que digo que es uno de los hombres más nobles, más extraordinarios y más desinteresados que he conocido, lo cual no tendría importancia si uno no cree que hombres como él existen por millones y millones y millones en las masas (Aplausos).Los hombres que se destaquen de manera singular no podrían hacer nada si muchos millones, iguales que él, no tuvieran el embrión o no tuvieran la capacidad de adquirir esas cualidades. Por eso nuestra Revolución se interesó tanto por luchar contra el analfabetismo, por desarrollar la educación (Aplausos).Si antes decía que las ideas eran más poderosas que las armas, la educación es el instrumento por excelencia para que ese ser vivo que es el hombre, regido poderosamente por instintos o leyes naturales, que evolucionó, como lo demostró Darwin y hoy no lo niega nadie... Me refiero a la teoría de la evolución, y decía que nadie lo negaba, porque recuerdo el momento en que el Papa Juan Pablo II declaró que la teoría de la evolución no era inconciliable con la doctrina de la creación. Y, realmente, experimento un gran aprecio por acciones como esas, porque cesó de haber una contradicción entre una teoría científica y una creencia religiosa. Pero ese hombre puede ser como un animalito en la selva, si lo ponen allí en la selva; tiene inteligencia, se sabe los gramos que hay en una cabeza humana y se sabe, incluso, que es el único ser viviente cuyo cerebro continúa creciendo dos años y medio después de nacido, ustedes lo saben, los estudiantes universitarios, deben haberlo leído. Eso tiene una influencia tremenda en el desarrollo de la inteligencia. Niño que no se alimente con todos los elementos adecuados hasta cumplir los dos años y medio, llega a los seis años, al prescolar o la escuela, con la inteligencia disminuida, con relación a los niños que se alimentan de una manera adecuada (Aplausos). Y debo decir que una de las cosas más necesarias, si queremos igualdad, es, al menos, el derecho a llegar a los seis años con la capacidad de inteligencia con que nazca un niño, y sabemos que aquellos –y que en el mundo se cuentan por cientos de millones– que no se alimentan adecuadamente en esas edades, llegan a la edad escolar –si hubiera escuelas, si hubiera maestros capaces de enseñarlos– con menos posibilidades de aprender; aunque también puede ocurrir que alimentándose adecuadamente en esa etapa después no tengan ni escuelas ni maestros (Aplausos).Pero, ¿qué ocurre con los sectores más pobres de la Tierra, que están concentrados, fundamentalmente, en los países del Tercer Mundo, al que pertenecen las cuatro quintas partes de la humanidad? Es que en esas regiones se concentran los pobres, los hambrientos, los que no pueden alcanzar ese nivel de capacidad instalada, no de capacidad desarrollada, los que no tienen ni siquiera escuelas.Si a ustedes les dicen que hay 860 millones de analfabetos adultos en el mundo, inmediatamente les explican cómo casi el 90% de esos 860 millones de analfabetos viven en el Tercer Mundo. Hay que añadir que en países muy desarrollados hay analfabetos, en ese gran vecino cercano a nuestra patria, hay millones de analfabetos (Chiflidos y abucheos), de analfabetos totales; pero hay decenas de millones de analfabetos funcionales. Y nadie tome esto... (Exclamaciones de: “Un médico”). ¿Qué dicen, un médico, qué dice del médico? (Le dicen algo.) Yo dije decenas, realmente son cientos. Bueno, no, en los países desarrollados no, estoy hablando del Tercer Mundo.(Le dicen que están pidiendo un médico, para una persona del público.) ¿Un médico? Hay un médico aquí, ¿dónde hace falta el médico? Bueno, pasen al compañero, rápido. Mandamos un médico, ustedes verán qué rápido llega. Proxima publicacion 15/12/07, Educacion y Salud.

martes, 11 de diciembre de 2007

Uruguay niega abastecimiento a buque de guerra inglés

Así lo consignaron fuentes oficiales, que explicaron que la resolución uruguaya fue en respuesta a un pedido de la Cancillería argentina, cursado el viernes 7 de diciembre, ante la noticia de que un buque de guerra británico haría una parada en el puerto de Montevideo.
Se trata del buque de guerra británico "HMS Nottingham", un destructor Tipo 42 que es utilizado como elemento "disuasivo" para "mantener" la soberanía británica sobre las islas.
"En apenas dos horas, ese mismo viernes, el gobierno uruguayo accedió al pedido argentino, gestionado por el embajador en Uruguay, Hernán Patiño Mayer", precisaron las fuentes.
Como resultado, el buque de guerra británico no pudo abastecerse de combustible y quedó claro el apoyo uruguayo a los "legítimos reclamos argentinos de soberanía sobre las Islas Malvinas", destacaron las fuentes.
El buque, que forma parte de la presencia británica en el Atlántico Sur, va a permanecer en las Islas Malvinas alrededor de siete meses.
El canciller Jorge Taiana había expresado ayer su "satisfacción" por la "positiva respuesta" del gobierno de Tabaré Vázquez y consideró el gesto como "una muestra concreta del reiterado apoyo" de Uruguay a los "legítimos derechos de soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur".
Como parte de su política sobre Malvinas, Argentina ha pedido a los países vecinos que no faciliten el uso de sus puertos o aeropuertos a buques o aeronaves militares británicos que contribuyen a sostener la ocupación de territorios que se reclaman al Reino Unido, disputa que reconoce la ONU.
Ayer, en su discurso de asunción ante el Congreso, Cristina Fernández de Kirchner, la flamante presidenta de los argentinos, reafirmó el reclamo "irrenunciable e indeclinable a la soberanía" sobre las Islas Malvinas y consideró que existe una situación de "enclave colonial" por parte del "país ocupante", en referencia al Reino Unido.
En medio de aplausos, hizo un llamado al "país ocupante" -en referencia al Reino Unido- "que en todos los foros internacionales luce como adelantado y respetuoso".
En el tema Malvinas "hay una situación de enclave colonial aquí denunciada ante Naciones Unidas, ya que es hora de volver a cumplir el mandato de estas mismas Naciones Unidas de las que todos formamos parte", dijo.
"Nuestra patria dejara de ser colonia o la azul y blanca flameara entre sus ruinas" Eva Peron.

"El Che"

Extenso no podría ser, no tendría sentido en estas circunstancias, pero algunas cosas puedo decir. Me han preguntado por el Che (Exclamaciones), hablé de él esta mañana ante la estatua de San Martín, porque lo recuerdo siempre como una de las personalidades más extraordinarias que he conocido. El Che no se unió a nuestra tropa como soldado, era médico. Estaba en México casualmente, había estado antes en Guatemala, había recorrido muchos lugares de América; había estado por minas, donde el trabajo es más duro; había estado, incluso, en el Amazonas en un leprosorio trabajando allí como médico. Pero les voy a decir una de las características del Che y una de las que yo más apreciaba, entre las muchas que apreciaba mucho: él todos los fines de semana trataba de subir el Popocatépetl, un volcán que está en las inmediaciones de la capital. Preparaba su equipo –es alta la montaña, es de nieves perpetuas–, iniciaba el ascenso, hacía un enorme esfuerzo y no llegaba a la cima. El asma obstaculizaba sus intentos. A la semana siguiente intentaba de nuevo subir el “Popo” –como le decía él– y no llegaba; pero volvía a intentar de nuevo subir, y se habría pasado toda la vida intentando subir el Popocatépetl, aunque nunca alcanzara aquella cumbre (Aplausos y exclamaciones). Da idea de la voluntad, de la fortaleza espiritual, de su constancia, una de esas características. ¿Cuál era la otra? La otra era que cada vez que hacía falta, cuando éramos un grupo todavía muy reducido, un voluntario para una tarea determinada, el primero que siempre se presentaba era el Che (Aplausos). El se quedaba, como médico, con los enfermos, porque en determinadas circunstancias en la naturaleza, montañas boscosas y perseguidos desde muy diferentes direcciones, la fuerza que pudiéramos llamar principal, era la que tenía que moverse, dejar un rastro bien visible para que en alguna zona más cercana pudiera permanecer el médico con los que estaba asistiendo. Hubo un tiempo en que el único médico era él, hasta que otros médicos se acercaron, y allí estaba.Puedo recordar, ya que ustedes me piden anécdotas, una acción que fue sumamente riesgosa para todos, sencillamente porque habían llegado las noticias a un lugar donde estábamos en las montañas de un desembarco que se había producido por el norte de la provincia. Nos acordamos de nuestras peripecias, de nuestros sufrimientos en los primeros días y, como acto de solidaridad a favor de aquellos que habían desembarcado, decidimos realizar una acción bien audaz que no era, desde el punto de vistamilitar, correcto hacerlo, y fue sencillamente atacar una unidad que estaba bien atrincherada en la orilla del mar. No voy a dar más datos. Como resultado de aquel combate que duró tres horas, y tuvimos bastante suerte, porque habíamos logrado neutralizar las comunicaciones, y después de tres horas, cuando terminó aquel combate en que él tuvo, como siempre, una actitud destacada, estaban muertos o heridos una tercera parte de los combatientes que participaron en esa acción, cosa no muy usual; entonces él, como médico, atendió a los adversarios heridos –había adversarios que estaban vivos y no estaban heridos, pero había un número elevado de heridos y él los atendió– y atendió a los compañeros que estaban heridos (Aplausos). ¡No se imaginan ustedes la sensibilidad de aquel argentino! (Aplausos.) Y hay algo que me viene a la mente: un compañero, cuya herida era mortal, y él lo sabía; en aquel momento el lugar debía ser abandonado rápidamente, porque muy pronto, no se sabía cuándo aparecían los aviones, milagrosamente no aparecieron durante aquel combate, porque era lo primero que aparecía a los 20 minutos; pero creo que tuvimos la suerte de destruir las comunicaciones con algunos disparos certeros. Dispusimos de ese tiempo, pero había que atender a los heridos, retirarse rápidamente. Y no se me puede olvidar, y me lo contó él, cuando un compañero que iba a morir inexorablemente... No se podía movilizar; hay heridos más graves que usted no los puede movilizar, tiene que confiar ahí, puesto que usted ha atendido los adversarios, ha logrado un número de prisioneros, prisioneros que nosotros siempre respetábamos; no hubo un solo caso jamás que, prisionero en un combate, fuese alguna vez maltratado o ejecutado (Aplausos). Nosotros les entregábamos, incluso, a veces nuestros medicamentos, que eran muy escasos. Esa política, sinceramente, nos ayudó mucho al éxito en la guerra, porque usted en cualquier lucha debe ganarse el respeto del adversario (Aplausos). En cualquier lucha –lo vuelvo a repetir–, de una forma o de otra, el comportamiento de los que defienden una buena causa, debe dirigirse a ganarse el respeto del adversario. En aquella ocasión tuvimos que dejar un número de compañeros heridos que no podían evacuarse, entre ellos algunos muy graves. Pero lo que me impactó fue cuando me contó, con dolor, recordando aquel momento en que sabía que no tenía salvación posible y él se había inclinado y le había dado un beso en la frente a aquel compañero, que, herido allí, sabía que inexorablemente moriría (Aplausos).Son algunas de las cosas que les menciono del Che como hombre, como ser humano extraordinario. Era, además, un hombre de elevada cultura, era un hombre de gran inteligencia; ya mencioné su tesón, su voluntad. Cualquier tarea que se le asignara, después del triunfo de la Revolución, era capaz de aceptarla. Fue director del Banco Nacional de Cuba, donde hacía falta un revolucionario en aquel momento, y en cualquier otro, desde luego; pero acababa la Revolución de triunfar y los recursos con que contaba eran muy pocos, porque las reservas se las habían robado.Los enemigos bromeaban, siempre bromean, también nosotros bromeamos; pero la broma, que tenía una intención política, se refería a que un día yo había dicho: Hace falta un economista. Pero entonces se habían confundido y creyeron que yo decía que hacía falta un comunista, y por eso es que había ido el Che (Aplausos). Pues el Che era un revolucionario, era un comunista y era un excelente economista (Aplausos); porque ser economista excelente depende de la idea de lo que quiera hacer quien dirige un frente de la economía del país y quien dirige el frente del Banco Nacional de Cuba, así que en su doble carácter de comunista y economista; no es porque se hubiera llevado un título, sino porque había leído mucho y observaba mucho.Che fue el promotor del trabajo voluntario en nuestro país, porque todos los domingos se iba, un día a hacer trabajo en la agricultura, otro día a probar una máquina, otro día a construir. Nos dejó la herencia de aquella práctica que, con su ejemplo, conquistó la simpatía o la adhesión, o la práctica para millones de nuestros compatriotas. Proxima publicacion 13/12/2004, "Los hombres como el Che" por Fidel Castro.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Conociendo a Fidel "La hostilidad norteamericana"

La hostilidad norteamericana Alguno podrá preguntarse, si acaso es vanidad nuestra por los inmensos honores que ustedes nos han concedido. No, no es eso en lo que pienso. Cuando hablo de gratitud eterna es porque este pueblo de Buenos Aires está enviando un mensaje a aquellos que sueñan con bombardear nuestra patria, nuestras ciudades (Aplausos y exclamaciones de: “¡Cuba, Cuba, Cuba, el pueblo te saluda!” “¡Bush, fascista, vos sos el terrorista!”); a aquellos que sueñan con destruir ya no solo la Revolución, destruir al pueblo que fue portador de esa Revolución y que fue capaz de resistir más de 40 años de bloqueos, de agresiones y de amenazas contra nuestro país (Aplausos).En circunstancias como esas no se pueden calcular solo los niños muertos, o las madres que han muerto, o los ancianos que han muerto, o los jóvenes y adultos que hayan muerto. Hay ocasiones en que quedan los sobrevivientes tan mutilados y tan destrozados, que uno se pregunta si estando en esas circunstancias no preferirían cien veces más morir que seguir viviendo de aquella forma, como consecuencia de algo que se realizaba sin razón de ninguna clase, ley ni justificación, que no fuese la violación de las normas internacionales, la violación de las leyes que creíamos que regían este mundo; aunque muchos de nosotros sospechábamos que este era un mundo donde lo que menos se respetaba era la ley y donde se estaba estableciendo el principio de la fuerza como única justificación para cometer cualquier tipo de crímenes, para someter a nuestros pueblos, para conquistar nuestros recursos naturales, para imponernos lo que ustedes decían, una tiranía nazifascista mundial (Abucheos). No es exageración, ni uso excesivo de palabras, por nuestra parte, cuando escuchamos un día decir que 60 países o más podían ser blanco de ataques sorpresivos y preventivos; nadie jamás en la historia, ningún imperio, hizo semejante amenaza (Abucheos).Cuando se hablaba de estar preparados para lanzar cualquier ataque a cualquier oscuro rincón del mundo, no recuerdo haber escuchado jamás esas palabras. Cuando se dijo que cualquier arma podía ser utilizada, lo mismo armas nucleares, que armas químicas, que armas biológicas, aparte de las supersofisticadas armas que ya no tienen nada de convencional, porque son capaces de causar cualquier tipo de destrucción, recordábamos eso: ¿Qué derecho tiene alguien para amenazar de esa manera a los pueblos? Me pregunto si también aquí, en este acto, porque no hay mucha luz, hay que encender muchos más bombillos para que no seamos un oscuro rincón del mundo que atacar sorpresiva y preventivamente (Aplausos).Claro que esta plaza y esta escalinata que aquí vemos no es un oscuro rincón, es un rincón lleno de luz, lleno de millones de luces. Esta plaza y esta escalinata es como un sol, como el sol ese que vimos al llegar aquí o vimos esta mañana cuando visitábamos la estatua de Martí para colocar una ofrenda floral en aquel punto (Aplausos). (Del público le dicen algo.) Sí, pero en la de San Martín era todavía un poquito más temprano, pero ya el sol era muy fuerte, y razoné: ¡Caramba!, nuestro sol es fuerte, es sobre todo caluroso, y pensaba: Este sol no es tan caluroso, es decir, el clima es frío, pero el sol era superresplandenciente. Se le veía una gran fuerza al sol; porque aquí hay dos soles en este momento: el sol que vimos esta mañana y el sol que hemos visto a nuestra llegada a este país, y el sol que estamos viendo aquí en esta escalinata y en esta plaza. Son las ideas, son las ideas las que iluminan al mundo (Aplausos), son las ideas, y cuando hablo de ideas solo concibo ideas justas, las que pueden traer la paz al mundo y las que pueden poner solución a los graves peligros de guerra, o las que pueden poner solución a la violencia. Por eso hablamos de la batalla de ideas.Pienso –porque soy optimista– que este mundo puede salvarse, a pesar de los errores cometidos, a pesar de los poderíos inmensos y unilaterales que se han creado, porque creo en la preminencia de las ideas sobre la fuerza (Aplausos y exclamaciones), y eso es lo que estamos observando aquí.Yo no tenía el propósito esta noche de pronunciar una arenga, más bien me sentía en el deber de ser cuidadoso en mis palabras. Claro, pensaba hablar principalmente de nuestro país y del mundo, y es lo que estoy haciendo, pero no puedo hacerlo sin verlos a ustedes aquí, sin estarlos presenciando en este acto. Mi idea más bien, ya que me hicieron soñar también con un salón tranquilito y sentaditos allí, pues pensaba en una cuestión que es la siguiente, decía: “¿De qué debo hablarles a los argentinos?” Pronunciar undiscurso en cualquier lugar siempre es complejo, no es fácil, hay que evitar decir una palabra que pueda lastimar a alguien o que parezca alguna injerencia –y no creo que haya pronunciado una sola que parezca la más mínima injerencia en los problemas internos del país hospitalario en que me encuentro–; pero decía: “¿De qué debo hablar?” Y me planteaba una cuestión: Los oradores suelen imponerles a los que los escuchan el tema, piensan hablar de tal cosa y más cual cosa, y entonces yo tenía una idea: no plantear ningún tema, sino preguntarles a los estudiantes, que suponía sentaditos allí, que me dijeran qué temas les interesaban: Pregúntenme de cualquier tema que a ustedes les interese, sean ustedes los que me impongan el tema y no sea yo el que les diga el que mejor me parezca; me parecía más democrático y más justo. Eso es lo que pensaba antes de que ocurriera el terremoto este, el maremagno, el huracán que se produjo alrededor de esta universidad en las horas del anochecer. Al llegar aquí miraba si aquella técnica sería posible, y ya no era posible. No obstante, creo que alguien dijo por ahí..., oí una voz que me dijo: Hábleme de algo (Le dicen que del Che); la vida del Che (Aplausos).
Proxima publicacion, 11/12/2007 "El Che" por Fidel Castro

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Conociendo a Fidel Castro

Conociendo a Fidel Castro, exclusivos textos, para conocer la politica de un pais bloqueado. 15 textos con fotos del viaje a Argentina en el 2003.
Proxima publicacion viernes 07/12/2007 "La hostilidad norteamericana"